01 Actor · Bienestar · Comunicación
Actor. Emprendedor de bienestar. Aquí comparto todo lo que sé sobre presencia, salud y comunicación real.
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02 Tres pilares
Lo que aprendo de más de 20 años en escena.
Cómo cuido el instrumento que soy yo.
Sin filtros ni guiones aprendidos.
La presencia no es algo que tienes o no tienes. Es algo que cuidas o descuidas.
03 Dos formas de cuidar la presencia
Cómo la enseñas
Llevas tiempo queriendo grabarte para tus redes, pero cuando te pones delante de la cámara algo no funciona. En 90 minutos practicamos juntos, recibes herramientas concretas y sales con un vídeo hecho y ese primer bloqueo roto.
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Cómo la cuidas
Cuidar el cuerpo con lo justo y nada de más: ingredientes frescos, sin sustancias innecesarias. Es la misma idea de presencia, aplicada por dentro — lo que sostiene todo lo demás cuando llega el momento de ponerte delante.
Descubre RinganaEl bienestar no es un extra. Es la base. Cuando tu cuerpo está bien y tu cabeza está clara, incluso la cámara deja de dar tanto miedo.
04 Sobre mí
Soy Elías Torrecillas. Llevo más de veinte años dedicándome a la interpretación, en teatro y en televisión.
Es una profesión vocacional y me considero afortunado de vivir de lo que más me apasiona. Hay una frase que me acompaña desde hace años y que resume bien por qué: el teatro es el espejo donde una persona se encuentra consigo misma. Interpretar no es solo entretener. Es emocionar, hacer pensar y, algunas veces, mover algo dentro de quien está al otro lado.
La herramienta de un actor es su cuerpo. También su voz. Hace un tiempo empecé a cuidarlos de forma más consciente, y ese camino me llevó a interesarme por una cosmética sin ingredientes innecesarios ni sustancias que no aportan nada. Así conocí Ringana: una manera de entender el cuidado desde el respeto, la calidad y la conciencia, muy cerca de lo que ya pensaba.
Por eso lo que hago no son proyectos separados. La escena, la cámara, el cuerpo, el bienestar — son la misma cosa vista desde ángulos distintos. Trabajo la presencia por dentro para que, cuando llegue el momento de mostrarla, no haya que fingir nada.